Muchas os preguntaréis, ¿qué es un agua floral y para qué sirve? Pues bien, el agua floral (conocida también como hidrolato) es el líquido que se obtiene tras la destilación de ciertas flores y plantas.

Esto hace que tengan un olor muy concentrado y agradable, por lo que su aplicación es un placer total.

Al igual que con cualquier otro cosmético, es importante elegir según el tipo de piel, ya que no todas funcionan con la misma eficacia en cada persona.

Se trata de un producto muy, muy versátil que puede utilizarse como tónico, bruma facial e incluso como after-shave.

En todos los casos se trata de un maravilloso calmante para la piel y también nos ayuda a refrescarla. Probad a llevarla en el bolso y pulverizad un poco cuando notéis que os falta frescor, veréis el gustazo y la sensación de “piel revivida” que experimentaréis.

Si decidís utilizarla como tónico, lo ideal será que os la apliquéis una vez que hayáis hecho la limpieza y justo antes de la hidratación.

En Lilium podréis encontrar las Aguas Florales de la marca francesa Florame. Disponéis de cinco tipos. Las de Azahar, Manzanilla y Aciano, son las más adecuadas para pieles delicadas y que necesitan un extra de calma; las de Rosas y Hamamelis, van estupendas para las pieles con tendencia mixta o grasa. En cualquier caso todas huelen maravillosamente, por eso hay gente que las usa como colonia extraligera.

Si estáis interesadas en probarlas, venid y elegid la que más os guste. ¡Os haréis adictas!