El momento ha llegado. Las sandalias ya están aquí y los descuidos con la piel de nuestros pies se hacen visibles. Este “trauma” veraniego se cumple cada año y, aunque sabemos que los cuidados hay que mantenerlos durante todo el año, la verdad es que muchas veces nos da pereza.

Vamos a daros una serie de pautas que harán que el aspecto de vuestros piececillos se recupere en tiempo récord.

Lo primero que hay que hacer es un baño con agua tibia y sales. Además de esa sensación tan agradable después de todo el día, nos ayudará a deshinchar y desinflamar los pies y tobillos y, por supuesto, permitirá que las durezas se ablanden.

Eso nos lleva directamente al segundo paso: El limado de las durezas. Conviene hacerse con una buena piedra pómez o (todavía mejor) una lima especial para los pies. Aquí no hay secretos, se trata de raspar y raspar hasta eliminar las pieles muertas. ¡Ojo, con suavidad!

Ahora llega un paso que muchos pasan por alto y es el de la exfoliación. Del mismo modo en que nos exfoliamos la piel del rostro para mantenerla sana, toca hacer lo mismo con los pies. En este caso elegiremos uno de grano más grueso que nos permita insistir en las zonas más agrietadas. El que más nos gusta para esto es el Exfoliante de Matarrania. Para que os hagáis una idea, está elaborado con Azúcar de Caña, Café y Eucalipto. ¡Una maravilla!

Y el paso fundamental para que los pies luzcan en todo su esplendor: Hidratar. Sí, siempre hidratar. Esa es la palabra clave para que la piel esté perfecta. 

Hay una crema con la que además de hidratar también nutrimos intensamente los talones; la Crema para Talones y Codos de Matarrania. Como el resto de los productos de esta marca, se trata de una cremita untuosa y elaborada a base de aceites de primera presión en frío. Al no contener agua, se trata de un producto súper concentrado, así que con una cantidad mínima tendréis suficiente. Este producto casi milagroso es el resultado de mezclar Aceite de Oliva, Aceite de Almendras Dulces, Cera Alba, Extracto de Romero, Extracto de Tomillo, Extracto de Llantén y Aceite de Lavanda. Suena bien, ¿verdad? Pues ahora imaginad un masaje en los pies con ella… ¡Todavía suena mejor!

Es adecuada para todas aquellas zonas del cuerpo que presenten rugosidades, por lo que también actúa perfectamente en los codos y en las rodillas.

Este ritual podéis hacerlo una vez a la semana y realizar a diario el paso de la hidratación. Merece muchísimo la pena y además resulta de lo más relajante.

¡Que levante el pie la que lo quiera!

 

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