Tu piel brilla en exceso, los poros están más abiertos de lo deseado, el maquillaje no se fija bien…¡efectivamente, tienes la piel grasa!

Antes de que cunda el pánico, debéis saber que tener la piel grasa no significa que no se pueda ver bonita y luminosa, sólo hay que tener en cuenta unos cuantos detalles y utilizar los cosméticos adecuados.

El primer paso, como siempre, es limpiar, limpiar y limpiar. Esa es la norma número uno y sin la que todo lo demás pierde efecto. En el caso de una piel grasa, este punto es fundamental, ya que suele acumular más impurezas. Es importante realizar la limpieza dos veces al día, por la mañana y por la noche, ¡no seáis perezosas, merece la pena!

Es conveniente evitar los productos que puedan ser muy abrasivos o astringentes (algo que es muy común en productos para tratar este tipo de piel), lo más adecuado es utilizar limpiadores de textura ligera, como los geles, las aguas micelares o las espumas.

¿Y tras la limpieza?…¡Sí, es el momento de ese maravilloso producto: el tónico! En la entrada que le dedicamos a los tónicos faciales ya os comentamos todas sus ventajas, pero os recordamos que es el producto que nos ayuda a cerrar y afinar los poros, evitando que la piel se vea irregular e impidiendo que la suciedad vuelva a entrar. En una piel grasa se convierte en producto IMPRESCINDIBLE.

Llegamos al tercer paso, la hidratación. Muchas personas con este tipo de piel se saltan este paso porque, al notar la piel oleosa, consideran que no les hace falta aplicar crema, ¡grave error! Todos los tipos de piel necesitan agua y los nutrientes necesarios. La piel grasa no es una excepción. Lo único que hay que tener en cuenta es que la crema elegida esté formulada para este tipo de piel específicamente. Las texturas fluidas o en gel pueden ser las más confortables pero eso no quiere decir que sean las únicas opciones. Los aceites (¡sí, aceites!) también son una fantástica opción siempre que sean naturales y de origen vegetal.

Ya veis que la rutina diaria no es tan complicada, ¿no?  De todos modos, podemos darle unos cuidados extra. No está de más realizar una exfoliación suave una vez a la semana para retirar las células muertas. Esto hará que la piel quede súper suave y las cremas harán mejor su función.

Otro “mimo” especial que puedes darte si tienes la piel grasa es una mascarilla, al menos una vez a la semana. Especialmente recomendadas para esto son las arcillas. 20 minutitos de relax mientras actúan y cuando la retiras, ¡piel nueva!: matificada, luminosa, elástica…

Como veis, lucir una piel cuidada y bonita no implica grandes sacrificios, ¿verdad?

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En Lilium tenemos una amplia oferta de productos que os van a ir de maravilla, venid a visitarnos y os asesoraremos encantadas.

 

 

¡Os esperamos!