Como ya todas sabéis, los tres pasos fundamentales para tener una piel cuidada, sana y con un aspecto luminoso y radiante, son tres: Limpiar, tonificar e hidratar.

Casi todas os limpiáis correctamente, eliminando bien las impurezas y el maquillaje. Con la hidratación tampoco hay problema y lo cumplís a rajatabla, pero hemos observado que el paso de la tonificación es el gran olvidado. Así que vamos a hablar un poco sobre este maravilloso producto de belleza.

Lo principal es elegir el que mejor se adapte a las características de nuestra piel. Podemos encontrar tónicos hidratantes para las pieles más maduras o secas, tónicos equilibrantes para las de tendencia grasa e incluso tónicos específicos para tratamientos de despigmentación. La oferta es muy amplia.

El tónico nos ayuda a arrastrar la suciedad más profunda y, lo más importante, nos ayuda a restablecer el Ph de la piel, que se altera tras la limpieza.

Otra de las funciones fundamentales es que nos ayuda a limpiar el poro, evitando que la suciedad vuelva a entrar. Si esto es importante en cualquier tipo de piel, imaginaos en una piel grasa o con impurezas… ¡Absolutamente necesario!

La aplicación del tónico resulta especialmente placentera porque refresca y da una sensación de relax súper agradable, ¿no os tienta?

Por otro lado, los efectos de la crema hidratante se aprovechan al máximo porque la piel queda perfectamente preparada para recibir los nutrientes que necesita.

Si esto os parece poco, el tónico hace que el tono de la piel adquiera un aspecto óptimo, ya que la circulación mejora, revitalizando los tejidos y ganando en luminosidad.

Como podéis ver, el simple gesto de pasar un algodoncito con tónico después de la limpieza, tiene grandes ventajas, ¿verdad?.

En Lilium Nature os aconsejaremos el que mejor se adapte a vuestras necesidades y, como siempre, del modo más natural y respetuoso.

¡Os esperamos!